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miércoles, 5 de mayo de 2021

Miharu

Me enamoran tus ojos mirándome
o mirando a través de mí,
directo hacia el secreto que callo
o hacia el miedo que fuerzo ocultar.

Me enamora tocarte y descubrir tu suavidad,
tus jaspeados tonos inundándome el corazón,
tu silueta delicada que se expresa en curvas,
tu calor, que protege mi llama.

Adoro cada una de tus extremidades,
cuyo tono desciende hasta los indómitos valores negros,
para finalmente dar extásico contraste:
la ternura de tus patas originan garras feroces,
de tu negro emergen espinas blancas,
de tu amor es hijo ese dolor cuando desgarras la carne.
Similar con tu negra boca, dando lugar a filosa dentadura,
pero también a tu dulce maullido,
que es el idioma que ignora mi conocimiento,
pero bien conoce mi alma.

lunes, 3 de mayo de 2021

Al pie del árbol

Cuando mi mirada no puede fijarse,
y mi mente se vuelve como la hoja de otoño,
me permito caer entonces al suelo de mi consciencia,
unirme a la tierra, al pie del árbol del pensamiento. 

Me reencuentro con la semilla original,
huelo el perfume del primer aliento,
me abrazo al fuego del amor primero,
escucho la palabra inicial.

Se quiebra lentamente la hoja de otoño,
y el viento se lleva las partes,
no soy sino ese viento y la tierra,
¿Mi mente ha muerto, o sólo queda silencio?

Regreso al plano, mi mirada se fija,
el silencio paulatinamente deja lugar
a millones de ruidos y exuberancias.
Sin embargo ahora sé la respuesta,
mi mente no ha muerto,
simplemente espera,
al pie del árbol. 


domingo, 2 de mayo de 2021

Hechizo

 Cuando se amontonen nubes negras,

cuando el espeso miasma oblitere 

las vías del diáfano aire.

O cuando la sierpe del demonio 

sujetándote por el cuello libe tu vida,

pronuncia estas aladas palabras, 

llevando tu mente hacia tu espíritu,

y poniendo a trabajar la memoria:

"Ahora me tengo a mí".

Has de repetirlas invocando las lágrimas,

que has vertido cuando huías,

cuando dejabas atrás aquellos rostros,

con los restos de tu corazón en las manos.

Las repetirás pidiéndo a tu piel,

que rememore los golpes,

pidiendo a tus ojos que recuerden la imagen,

de los que han llorado por vos.

Que regresen a tu consciencia las manos,

que atadas, rompieron sus cadenas 

y a tus oídos regresen aquellas palabras de desprecio.


Dilas por lo bajo, y que reverberen en todo tu cuerpo.









lunes, 19 de abril de 2021

Donde estaba la fe

 Ahora que la tormenta terminó, y afortunadamente conservás tus cabezas de ganado, tus fértiles prados de siembra que te regalan, incesantes, riquezas y el necesario alimento; te denuncio y llamo a que con imparcial y severa introspección me respondas: ¿Dónde estaba tu fe entonces? ¿Por qué bajo aquellas oscuras nubes decidiste echar al olvido las sabias enseñanzas, la providente certeza?

Decí en este momento ¿Por qué amaste los brazos que, cruzándose, te negaron? ¿Qué alegría podía darte aquella lengua que pronunció maldiciones en tu contra y dispúsote en el fango de la miseria?

Te llamo a responder ¿Por qué buscaste tu desdicha fervorosamente? ¿Por qué te entregaste, alma áurea, a las llamas? ¿Por qué renunciaste a las mieles y al viento, para llenar tu vida de desazón y despojo?

viernes, 9 de abril de 2021

Afuera llueve

Afuera llueve, al igual que adentro.
Llueve como en mi mente, 
cada gota un pensamiento,
cada gota los rostros y las historias.

Salgo de casa, pretendo que el agua,
se mezcle con mi mente y lave la consciencia.
Pero la herida está ahí, la sangre caliente,
que corre y escapa. 

Afuera llueve, yo vuelvo a entrar,
pero mi alma jamás abandonó su encierro.
La luz se ha vuelto un recuerdo,
la felicidad, una circunstancia. 

En cada gota de la lluvia en mi mente,
se refleja tu semblante, fantasma indómito.
Pero no hay culpa, no hay dolor,
mis manos, ya no esposadas a las tuyas,
ahora pueden escapar. 


martes, 30 de marzo de 2021

Frente al cenotafio

Estoy ahora en el mismo lugar 
desde hace ya un lustro, 
que semeja a una vida. 
Al menos una como yo la conozco. 
Con todo lo que debe tener, 
y con todo lo que le debe faltar. 

Como a cualquiera, el tiempo me ha dado 
y me ha quitado, 
y aquello que antes fueron necesidades, 
no era sino ilusión desmedida. 

Como a cualquiera, el tiempo me ha enseñado 
con dulces y amargas experiencias, 
ha sabido mostrarme el camino a la luz de un beso 
y ha entrenado mis ojos 
para ver senderos en la noche 
del más oscuro desprecio del hombre.

Por todo, eterno tiempo, 
soy alumno en tu sustancia.
Decido, mirándome entonces, 
dando insoslayables y firmes votos,
reconstruir con mano tenaz.
Y levantar estas penosas ruinas,
a las que reduje en tan solo un año,
el hermoso cuerpo en el que viví,
durante toda una vida.  
Al menos una como yo la conozco. 

jueves, 25 de febrero de 2021

Éter

No temo a la oscuridad, pues me guían tus manos.

Por tu constante presencia no temo a la soledad,

y por tu inefable abrazo, no temo al frío.


No temo al fuego mientras me halle con vos,

en las fértiles ciénagas de tu conciencia. 

Mas tampoco temo a las profundidades,

ni a hundirme miserablemente,

porque me paro firme en tus palmas.


No temo al fracaso pues porto tus laureles,

y bebo tu vino, y como tu ambrosía.

Ni siquiera, oh ilustre entre los ilustres,

temo al pérfido veneno servido en mis labios.

Ni a la ponzoña del falso amor y juramento,

pues con tus manos remueves el velo,

de la faz del que engaña.


Tu anillo adorna mi mano,

como tus símbolos tiñen mi cuerpo.

Tus palabras dibujan mi materia,

en tu silencio he guardado mi alma.

De cada fibra, sustancia de mi cuerpo,

he tendido áureos hilos a tus dedos.

Seré tu marioneta, serás mi maestro.