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domingo, 15 de marzo de 2026

Encore, ici

Un día la voz en mi mente, dormida o quizás acurrucada silenciosa en algún rincón olvidado de la conciencia, volvió a cantar. Tras largos años de gris retiro rompió el mutis para recordarme quien soy (o quien fui), encontrándome de pie al filo de un viejo abismo que ya conocí, y al que no dudaría en volver. 

Así me recuerda mi historia, me recuerda mis altibajos y los sueños que sembré en la tierra de mi voluntad, no siempre fértil; pero siempre generosa. 

Con nuevo aliento, empieza a cantar:

Cuerdas oscuras atan mis manos
cuando se lanzan audaces
a la indómita caricia de tus sienes.

Oscuras, mismo que aquella noche
en la que bebí el secreto de tu sonrisa
y salté en la fuente sagrada de tus ojos
también oscuros.

De aquella fuente aventuré ansioso,
una y otra vez,
el derrame del agua de fuego
que agita mis motivos.

Más no hay tal agua en aquella fuente,
no hubo ni habrá para mí la miel
que, en fantasía de oculonauta,
me lancé a buscar en la mirada oscura. 

Oscuro y helado coloso de hielo,
sin embargo, posado en mi alma,
sólo puedo agradecerte
por encender una vez más,
la llama sanguínea del corazón.  


lunes, 9 de mayo de 2022

Cura te ipsum

A medida que avanzan los días, se dibuja en el horizonte un halo luminoso que oscila lentamente con la penumbra, pero que, finalmente, anuncia que aunque el sol se tome más tiempo del habitual, asomará su radiante corona entre la espesura de los arbustos y pasturas que pueblan la distante llanura. 
No sé cuantas veces tropecé ya caminando hacia él, ni hay manera de predecir cuantas veces más el sinuoso camino confundirá mis pasos. No sé cuantas cerraduras tuve que abrir ora con llaves forjadas, ora a fuerza, sudor y lágrimas para destrabar las puertas que me apresaban o abrir las ventanas que miran al cielo. Aún me sigue la herropea que me coloqué cuando en mis oídos sólo cabían canciones y mis ojos no veían más allá del reflejo en aquellas perlas azabache, pero sin dudas hoy puedo caminar, hoy puedo ser. 
Quizás el sol no asome, pero yo me acercaré a él. Quizás las heridas dejen marcas, pero apreciaré la belleza de la cicatriz. Cuan imposible es volver el tiempo atrás, y cuan seguro me habré sentido para proponerme hacerlo. Hacerlo sin más, borrar el pasado, olvidar el sol. 

Mi fuego no se había apagado, brilla aún, pero con diferente calor. 

miércoles, 14 de julio de 2021

 De los pocos momentos que quedan para pensar, elijo tomar aquellos que me recuerden de qué sirve seguir. Fuera virtud o maldición cargar con este desasosiego, con este mandato interior que me empuja a la búsqueda del ser y el hacer que tanto me ha cobrado, pero tanto también ha sido el don. 

A veces es invisible, a veces demasiado evidente. Y en tales contradicciones se mece el barco que me lleva a mi puerto. Quizás me hace falta abrir los ojos para abrazar el todo y, gracias a la pasión de Baco, de vez en cuando vislumbro entre la conmoción aquellos destellos, sepultados en mi piel desde la tierna infancia. 

Fui bendecido con el dolor que inflama y reconstruye, con la constante herida que debe cicatrizar, fui bendecido con el amor de quien toma mi mano, aún sin estar acá, ni ahora. 

Vivo en las fantasías de elucubrar futuros y repensar pasados. Desconozco cual de aquellas es más imposible, pero ahora entiendo el significado de las quimeras. 

miércoles, 9 de junio de 2021

Carta a Kiel

 ¡Kiel, similar a los inmortales, de cabellos oscuros como la noche que presidió tu llegada al mundo! 

Como el verdor de las copas, maridando el trino de numerosas aves, anuncian con vigor el tiempo de primavera, así tus palabras me han anunciado ¡Ah, gallardo amigo caro! la llegada de una cálida brisa que acaricia lo más profundo de mi alma. Y he de contestarte con lo que creo preciso, sin reservar oscuridades en los rincones de mi espíritu.

Hace ya un tiempo no muy largo, mis sentidos que habían sido seccionados de raíz comenzaron a reconectarse, y nuevamente puedo percibir aquellas mínimas (y no tan mínimas) manifestaciones de energía que creí perdidas.

El hallazgo fue grato, pero como era de esperarse, al agudizar la percepción vi los defectos de aquello que parecía brillar.

No te niego que el recorrido sigue siendo duro, pero sin dudas es más sencillo transitarlo con los ojos abiertos. Obviedad que no entendí entonces.

Quizás fuera el más decisivo de mis pasos aprender y llenar mis manos de amor. Aún cuando todo parecía perdido, aún cuando creí fenecer, fue aquello lo que, encendiendo el cirio, alumbró el silencio. 

En aquel silencio suelo hundirme, indómito Kiel, cuando la turbación precede a mis palabras, cuando la locura toma el gobierno de mis obras.

Dará comienzo pronto el solsticio del que obtenemos nuestro poder, y confío en que saldremos mejores. No hay nada para basar esta esperanza, sólo la fe, pero ahora entiendo que quizás nunca existió otra cosa que la fe, y que nuestra fragilidad en el espacio puede ser desconcertante para nuestro poco entendimiento del universo.

Volveré tan pronto como cese aquel viento que me trajo.

Juan


lunes, 31 de mayo de 2021

Sueño azur. Resuellos

 "¿Y si en vez de mirar,

impávido y centinela,

directo al vacío en mi alma,

me bañase en el amor que rebasa?"

Me pregunté hace unos días,

hoy nuevamente decidí observar;

y fui mi miróforo,

al descubrir que no estaba allí.

El vacío, por el que sangraba y moría,

había desaparecido, y me pregunte 

si alguna vez estuvo allí o,

aquella herida que veía,

no era sino el amor 

filtrándose por nuevas grietas 

de un alma que quedó chica.







domingo, 23 de mayo de 2021

Oración

Sean las copiosas lágrimas,
el agua que limpia la injuria,
y refresca el ánimo inflamado.
Sean las horas de dolor,
las huellas que quedan atrás,
marchándote del pasado ominoso.
Sea tu caída en las profundas fosas,
el augurio de un nuevo comienzo,
recibido por flores de fragancia exquisita.
No temerás la revancha del pasado,
ni el vejamen de aquellas voces 
que en sones de asedio anhelaron tu derrota.
No temerás las nuevas pruebas ni la lid,
ni el delirio ni las manos caídas,
ni la sangre ni el hielo.
Pueda tu fuerza romper el silencio,
y tu llanto darte consuelo y ciencia.
Pueda tu temple resistir las olas,
cuando mires al mar ignoto. 
Pueda tu alegría ser brote de gloria,
en los campos arenosos del desierto.



sábado, 22 de mayo de 2021

Mundos

Mi corazón se ha roto, y la sangre brotó,
tiñendo suelos y paredes, cielo y aire.
Semejando mi mundo al infierno,
vagué por las salas de los demonios,
visité los cadalsos y torturas, los flamígeros ríos
y las tupidas espinas de los arbustos ponzoñosos.
Me encontré con entes de amargura:
Un súcubo cuyo llanto no le lavaba el cuerpo,
un caminante eternamente perdido,
y un sol que no podía brillar.
Mientras cosía mis heridas, y aplicaba el ungüento,
avanzaba por los prados asaz rojos, rojos por mí,
y sentía tu mirada clavada en mi memoria.
Sentí tu juicio y tu desprecio, bajo la luna oscura.
La sangre finalmente dejó de manar, y lentamente limpie las paredes y los suelos, el cielo y el aire.
De vez en cuando vuelve a salpicar, 
pero yo ya no merodeo en los terrenos rojos,
ya no veo a los entes, ni tu mirada se clava.
Te regalo mi suspiro, y mis ojos cuando se pierden,
te regalo alguna sonrisa indisciplinada,
y alguna que otra mueca de agonía.
Las flores que sembraste no crecieron, pues,
sin mi sangre, no había nada que las pueda alimentar.