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sábado, 16 de enero de 2021

Cripta

Susurra en mi oído, ninfa clarividente,

y dime a dónde fue la sangre que,

como ríos, brotaba de mis heridas

que han cerrado tiempo atrás. 


¿Dónde, indómita diosa, han ido las lágrimas,

que irrigaban mis mejillas, 

en la solitaria noche de toda certeza?


Desconozco el paradero del fuego,

que ardía en mi antigua furia,

amenazando beligerante a los astros,

origen de mi desgracia.


Pareciera, inmortal presencia, 

que no ha sido solo sangre y lágrimas,

lo que ha brotado de mi centro en la agonía,

sino tiempo; y se ha ido para no volver.




martes, 5 de enero de 2021

2021

Creía asaz difícil, creía imposible,
controlar las llamas signadas en mi nombre.
Mas los hados me rodean de quietud
y es preciso responder.

Respondo que es grata la disciplina,
alivia la llama que no abrasa
mas derrita lentamente los profundos hielos,
sin ahogarse en su alevosa danza de saltos.

Pueda la silenciosa luz tomar mis manos,
y ampararme en su grandiosa égida.
Pero pueda la misteriosa sombra,
llevar mis pies a lo ignoto, lejos de los ojos.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Orandum est

Acercándonos, indeteniblemente, al colofón de una medida del tiempo y por la cual regimos nuestra vida y nuestro oráculo. 
No hay mucho que decir, ni mucho que pensar. De hecho lo mejor es dejar de decir y dejar de pensar. Nadie cuenta las gotas de la lluvia, ni se nos exige conocer por qué el mundo es mundo. Podemos aplicar lo mismo para nuestras existencias.
Sólo agradezco haber estado, agradezco haber libado el néctar y la lejía. Agradezco que su nombre no haga temblar más mis cimientos y que mis piernas ya no se hundan en el fango de sus palabras. Agradezco la simpleza automática de despertar en un día diferente. Agradezco no sentirme derrotado aún sin fuerzas ni otro poder, mas que el de sentirme agradecido.  
Agradezco que en el cielo haya sol y nubes atestiguando y dando asiento a mi cansancio e ilusiones. 

domingo, 22 de noviembre de 2020

Existen días en los que el sol puede brillar lo suficientemente fuerte para pasar a través de mi gruesa piel e iluminar el interior.
Habiendo luz es más fácil ver, es más fácil caminar sin caer en las hondonadas de la mente, allí donde el fondo puede ser muy duro, y el ascenso más que desafiante.
Existen otros días donde no hay siquiera estrellas en la noche del tiempo. Destellos engañosos se dibujan en el horizonte y al seguirlos se apagan, dejándome de nuevo descansando en el pastizal, a la espera del alba.
Hoy que mis poderes me abandonan, me pregunto si el camino se hace realmente al andar y si lo ya andado deja más que pies cansados, si los vientos dejan más que cabellos despeinados y si el sol obsequia con más que calor y fuego en la piel.
Me pregunto, en resumidas cuentas, cuanto más se le puede pedir al destino y mundo. 
Cuanto más se le puede pedir a quien camina.
Y cuanto más.

viernes, 20 de noviembre de 2020

Memento

Son solamente un par de soles más,
que debemos ver surcar el cielo,
para recibir la llave de los dioses.

Tan solo dos o tres veces, la luz de Selene
nos tocará el cabello de etérea plata,
y luego pondrá silencio a la orquesta.

Y llegado el momento del abrazo con lo inmenso,
miraremos hacia atrás, ya ciegos y sordos,
pero percibiendo, sólo allí, nuestra propia voz. 


jueves, 19 de noviembre de 2020

Ítaca, de Konstantino Kavafis

 Itaca


Cuando emprendas tu viaje a Ítaca

pide que el camino sea largo,

lleno de aventuras, lleno de experiencias.

No temas a los lestrigones ni a los cíclopes

ni al colérico Poseidón,

seres tales jamás hallarás en tu camino,

si tu pensar es elevado, si selecta

es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Ni a los lestrigones ni a los cíclopes

ni al salvaje Poseidón encontrarás,

si no los llevas dentro de tu alma,

si no los yergue tu alma ante ti.


Pide que el camino sea largo.

Que muchas sean las mañanas de verano

en que llegues -¡con qué placer y alegría!-

a puertos nunca vistos antes.

Detente en los emporios de Fenicia

y hazte con hermosas mercancías,

nácar y coral, ámbar y ébano

y toda suerte de perfumes sensuales,

cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias

a aprender, a aprender de sus sabios.


Ten siempre a Itaca en tu mente.

Llegar allí es tu destino.

Mas no apresures nunca el viaje.

Mejor que dure muchos años

y atracar, viejo ya, en la isla,

enriquecido de cuanto ganaste en el camino

sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.


Ítaca te brindó tan hermoso viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino.

Pero no tiene ya nada que darte.


Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,

entenderás ya qué significan las Itacas.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Lo sabés

No deben verse turbulentas,
las aguas que fluyen lentas.
Mis palabras son inocentes,
y sus ánimos, quiescentes. 

No recibí ataques, ni esgrimí
defensa alguna para mí.
No hay tal muralla eterna,
ni interpretación alterna.

Mis metáforas son fruto,
de un árbol sincero y bruto.
No serás una nube grande,
pero te veo allí donde ande.

Por tanto mis comparaciones,
no son tan descabelladas.
En palabras plasmo mis visiones,
disciplinadamente liberadas. 

No sé si has cambiado,
si algún quiebre en tu camino
si tanto te ha alterado,
alguna vuelta del destino.

No te recuerdo solamente,
de los días soleados.
Dando vueltas en mi mente,
también nos recuerdo peleados.

Recuerdo las agonías y miserias,
recuerdo berrinches e histerias.
Recuerdo caras tristes y serias.

Hay además otras sensaciones,
recuerdo alegrías e ilusiones,
demasiadas para hacer alusiones. 

No me acompañan imágenes ideales,
ni fantasmas, aunque no seas igual.
Son elementos puros y reales,
de nuestro universo, la energía residual. 

Reconstrúyase en paz y armonía,
sólo deseo que en tu cosmogonía
los cimientos sólidos te eleven,
y tus manos al paraíso te lleven.