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miércoles, 7 de octubre de 2020

Silencio y salud

De vez en cuando, los vaivenes de la vida,
me dejan de nuevo en tu portal. 
Observándote, observándome, desde las sombras indómitas. 
Recordando aventuras y desencuentros,
placeres y desengaños.

A menudo pienso en mis pecados,
por los que nunca pagué,
salvo por tu silencio.

Aunque los hados del tiempo,
hayan borrado del futuro
la receta de nuestro ensalmo,
diré tu nombre a la tierra 
cuando necesite recordar.

Entonces cuando pierda el rumbo,
diré tu nombre.
Cuando ya no sepa quién, ni como soy,
diré tu nombre.
Como un conjuro o invocación,
cuando olvide que es el amor,
diré tu nombre.

Y entre los recuerdos, risas y desencantos,
volverá la ciencia de lo perdido,
el arcano del espíritu y el fuego,
que nació al tomarnos la mano. 


sábado, 15 de agosto de 2020

J

 Hoy volví a visitarte,

volví, sin que me vieras,

y me encontré con tu sonrisa.

La misma con la que pintaste,

mi infierno y calvario.

Ya no estalla mi consciencia,

ni se cercena mi razón ante vos.

Pero mi centro aún se encoje,

y llora brevemente,

cuando pienso por qué no fue.


miércoles, 5 de agosto de 2020

jueves, 30 de julio de 2020

Frecuencia

A favor del tiempo y de la vida,
a favor de la lucha resistida.
Así las cosas encuentran su lugar,
así, dejamos de odiar y de amar.

El perdón abre las puertas de la paz,
y sólo de perdonar es capaz,
aquel que descubre los arcanos
que se develan al tender las manos.

Las vejaciones y profundas heridas,
lo mismo que nuestras almas partidas,
se mezclan y en el aire se disuelven.
Años de llanto, al instante se resuelven.

Somos más sabios, más enteros.
Somos más fuertes y sinceros.
El cuerpo elimina los venenos,
cada día, duele un poco menos.



miércoles, 22 de julio de 2020

Hoy, como muchísimos días, he vuelto a encontrarme con las silencios hablados que han sido astrolabio de un viaje que, admito, no terminará sino con el ocaso de la consciencia terrestre.
Repaso el camino que me ha traído hasta aquí y me reconozco artífice casi único, conciente de cada vez que he sembrado lavandas, y me he frustrado del violeta. 
¿Quién fui, y quien soy? 
¿Somos dos o más entidades gobernando un único destino, una única materia corporal? (cf. Marcos 5:9)
¿Puede solo el panta rei describir mis desencuentros?
Así, nuevamente, ha transcurrido otro silencio hablado, divagante e inquisidor, suave y penetrante. 
Soy quien he construído, iré a donde mis propias manos pavimenten el camino: Será bajo el gobierno de éste u otro Juan. Será el resultado una amalgama de voluntades.
No lo querría de otra forma.


lunes, 20 de julio de 2020

Texto 1

Cuando nuestras manos estén atadas,
y nuestra piel en llamas,
sabré que seremos luz antes que cenizas.

Cuando las mentiras venden nuestros ojos,
y nuestra vista nos engañe,
veré hacia adentro y el camino se revelará.

Cuando los estentóreos chirridos no me dejen oír,
y exploten mis oídos en silencio,
me deleitaré con las melodías del silencio.
Callaré con brazos de plata a esos demonios,
que se esconden tras las esquinas, y detrás de vos.
Les pondré la soga en el cuello y contaré hasta tres,
cerraré entonces los ojos, oídos y piel.
Seguiré el sendero que marca el mapa del espejo.
Y entonces las sombras de mi mente,
las voces detrás de la puerta,
las risas debajo de la cama,
se habrán marchado.

lunes, 29 de junio de 2020

Kyokujitsu

El camino para crecer no es siempre hacia adelante, no siempre hemos de buscar la superación de la etapa anterior de nuestras vidas en algo nuevo que pueda objetivarse mejor. 
Existen callejones sin salida donde la única salida es dar unos pasos hacia atrás, recordar quienes éramos, qué hacíamos, que nos hacía felices antes.
Doy la vuelta y me encuentro de cara al pasado. No hay sino silencio y una figura errando solitaria por quien sabe donde. Hay bosques, luego praderas que tornan en montañas y viran a calles de ciudad. Veo su sonrisa, mi sonrisa. ¿Quién me quitó esa soledad, sino la persona que ahora la observa? 
Siento celos de mi pasado antes de reconocer, estúpidamente, que sólo nos separan vivencias y el tiempo. Que los embates del último y las marcas de las primeras, aunque puedan haber calado en mi interior, no quitan que comparto la carne, la marcha y el alma de aquel vagabundo. 
No soy vestigios de mi antigua felicidad, sino la consecuencia de haber creído encontrarla en otro lugar.
Entiendo que el infierno de mi vida no fue sino olvidar quien soy. Volver allí donde vi nacer el sol, es el primer paso a dar antes de crecer fuerte, siempre cerca del sol naciente.