Puede -y me disculparán todos aquellos que podrían leer estas líneas- que el siguiente texto tenga más de lo que comúnmente se conoce como diario. Sin embargo no es la intención, tal que mi idea primigenia puede no llegar a ser comprendida por todos.
Titulé esta entrada con la palabra "Alternativa" debido a que es lo que postularé aquí.
La definición de la susodicha es hondamente conocido por el mundo popular, de modo que considero inútil definirla, sino más bien, hacer un pequeño balance.
Hoy vivimos en un mundo plagado de alternativas, con todos los colores y matices que podamos llegar a pedir. Es bien cierto que algunas personas cuentan con más alternativas que otras, pero si realmente ampliamos la visión y el género de las alternativas, veremos que aún así, el menos privilegiado cuenta con millares de elecciones.
Pero lo que más me preocupa de esta gran tormenta de opciones, es la muy marcada e innegable alternativa de elegir ser débil. Y no fue hasta que cometí ese pecado que me di cuenta del gran error que estaba llevando a cabo y, aún peor, la extrema facilidad que me resultó apelar a ella.
Resulta que ciertas cosas que antes no existían, como las nuevas tendencias, tecnologías, los renovados códigos humanos y los medios de comunicación accesibles; nos permiten ser débiles muy sencillamente y creer que así procedemos con la más sana de las maneras.
ESE ES UN ERROR Y MI DESCUIDO ME LLEVÓ A COMETERLO.
Cualquiera que alcance a leer esto, debería entender lo mismo. La debilidad debe dejar de ser nuestro refugio, tomemos nuestros recursos, démosle un uso honorable, y sólo así podremos ir con la cabeza en alto, sintiendo que realmente valemos en este mundo. (No se tome en sentido peyorativo, mi única intención es reconstruir)
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jueves, 31 de julio de 2014
miércoles, 30 de julio de 2014
Un nudo.
En cualquier ficción, el nudo siempre procede a la introducción, excepto que nudo e introducción sean lo mismo.
En este caso el nudo se presenta tras una detallada pero aún incompleta introducción. El problema es evidente y no sabemos cómo hará el protagonista para solucionarlos. De hecho, no sabemos si podrá solucionarlos; pero existe desde el comienzo una fe tácita, un acuerdo con la ficción, que marca al protagonista (casi siempre corresponsal del bien) como triunfador al final de la trama.
Sin embargo, no sería la primera vez si el protagonista pierde, y por eso tenemos que estar preparados; la trama se desarrolla y con ella nosotros vamos entrando en el mundo que nos propone, hasta vernos irremediablemente atrapados en ese mundo hasta el final de su historia.
¿Qué sucederá esta vez? ¿Será el protagonista vencedor o perdedor? La historia es triste si el protagonista cae, y será feliz si el protagonista sale airoso.
Esta noche se presenta solitaria, no hay nadie a quien recurrir, los pasillos hacen un eco impasible de mi más ligera respiración y aún así, todo está bien.
Confucio decía que existen tres formas de ser sabio:
Es bueno decir que cometí innumerables errores durante mi vida que me convirtieron, tal vez, en alguien muy apegado a la reflexión. Y digo que es bueno porque si no hubiera cometido esos errores, quizás hoy carecería de ese espíritu reflexivo que me impulsa, creo yo, a ser un poco más sabio todos los días.
Lo que no es bueno, es mentirse a uno mismo con la esperanza de vivir en paz o con la consciencia limpia. El autoengaño es una de las peores cosas que un ser humano puede hacerse...
Una de las peores cosas...
En este caso el nudo se presenta tras una detallada pero aún incompleta introducción. El problema es evidente y no sabemos cómo hará el protagonista para solucionarlos. De hecho, no sabemos si podrá solucionarlos; pero existe desde el comienzo una fe tácita, un acuerdo con la ficción, que marca al protagonista (casi siempre corresponsal del bien) como triunfador al final de la trama.
Sin embargo, no sería la primera vez si el protagonista pierde, y por eso tenemos que estar preparados; la trama se desarrolla y con ella nosotros vamos entrando en el mundo que nos propone, hasta vernos irremediablemente atrapados en ese mundo hasta el final de su historia.
¿Qué sucederá esta vez? ¿Será el protagonista vencedor o perdedor? La historia es triste si el protagonista cae, y será feliz si el protagonista sale airoso.
Esta noche se presenta solitaria, no hay nadie a quien recurrir, los pasillos hacen un eco impasible de mi más ligera respiración y aún así, todo está bien.
Confucio decía que existen tres formas de ser sabio:
"Primero, por reflexión, que es la forma más noble. Segundo, por imitación, que es la forma más fácil. Tercero, por experiencia, que es la forma más amarga"Y encuentro excelente una noche así para proceder a la más noble de las formas.
Es bueno decir que cometí innumerables errores durante mi vida que me convirtieron, tal vez, en alguien muy apegado a la reflexión. Y digo que es bueno porque si no hubiera cometido esos errores, quizás hoy carecería de ese espíritu reflexivo que me impulsa, creo yo, a ser un poco más sabio todos los días.
Lo que no es bueno, es mentirse a uno mismo con la esperanza de vivir en paz o con la consciencia limpia. El autoengaño es una de las peores cosas que un ser humano puede hacerse...
Una de las peores cosas...
lunes, 28 de julio de 2014
Recordar, damas y caballeros, recordar.
Innumerables veces se encuentra uno remitiéndose a los antiguos momentos, imágenes, sensaciones de la filosofía más estética de los pensamientos.
Uno se halla recordando.
Y es en esas ensoñaciones donde la mente más se aleja del cuerpo para envolverse en la neblina del pretérito. Así fue un día, en el que tomé tres materiales (cada uno regalado por una persona del pasado) y me lancé al más recóndito trabajo de la remembranza; múltiples imágenes acudieron a mi mente mientras la tristeza, de gris traje, tomó su sitio en la mesa para conversar.
Somos lo que somos por nuestros recuerdos. Nuestras experiencias forjaron nuestro carácter, nuestra pura identidad.
El recuerdo nos transporta al mundo de las sensaciones a flor de piel, nos arroja en una espesa niebla de la que solo salimos cuando dejamos de recordar. Acordarse, invariablemente, exige que el objeto de nuestro recuerdo ya no ocupe el presente y se halle íntegro en un tiempo viejo, por lo que no podemos vivir nuestras vidas o nuestro tiempo si estamos recordando; por eso no es bueno vivir de recuerdos, pero sí lo es el recordar, ocasionalmente, los sucesos que nos formaron o a los que debemos nuestros sentimientos profundos.
Un respiro.
Tales son las alegrías del recuerdo, que aún siendo dolorosas nuestras remembranzas, decidimos sentarnos a caer en la nonchalance de perder la noción del tiempo, de la realidad, para dejarnos ir en sus laberintos más entreverados, sin saber cuando saldremos de ahí.
Leí en alguna parte que el antagónico del recuerdo, es decir, el olvido, es una parte esencial del desarrollo de la mente humana, pues si la gente fuese incapaz de olvidar, sus mentes no evolucionarían. Es necesario olvidar para crecer.
A pesar de este aparente axioma, la dulzura del recuerdo es un vicio que podemos permitirnos sin mayores consecuencias, un deleite tan magnífico como hermoso.
Recordemos, damas y caballeros, recordemos. Recordemos los tiempos que nos ayudaron a crecer. No ignoremos que siempre llegará un tiempo en el que las nuevas sensaciones nos harán olvidar las anteriores, y eso se llamará crecer.
Uno se halla recordando.
Y es en esas ensoñaciones donde la mente más se aleja del cuerpo para envolverse en la neblina del pretérito. Así fue un día, en el que tomé tres materiales (cada uno regalado por una persona del pasado) y me lancé al más recóndito trabajo de la remembranza; múltiples imágenes acudieron a mi mente mientras la tristeza, de gris traje, tomó su sitio en la mesa para conversar.
Somos lo que somos por nuestros recuerdos. Nuestras experiencias forjaron nuestro carácter, nuestra pura identidad.
El recuerdo nos transporta al mundo de las sensaciones a flor de piel, nos arroja en una espesa niebla de la que solo salimos cuando dejamos de recordar. Acordarse, invariablemente, exige que el objeto de nuestro recuerdo ya no ocupe el presente y se halle íntegro en un tiempo viejo, por lo que no podemos vivir nuestras vidas o nuestro tiempo si estamos recordando; por eso no es bueno vivir de recuerdos, pero sí lo es el recordar, ocasionalmente, los sucesos que nos formaron o a los que debemos nuestros sentimientos profundos.
Un respiro.
Tales son las alegrías del recuerdo, que aún siendo dolorosas nuestras remembranzas, decidimos sentarnos a caer en la nonchalance de perder la noción del tiempo, de la realidad, para dejarnos ir en sus laberintos más entreverados, sin saber cuando saldremos de ahí.
Leí en alguna parte que el antagónico del recuerdo, es decir, el olvido, es una parte esencial del desarrollo de la mente humana, pues si la gente fuese incapaz de olvidar, sus mentes no evolucionarían. Es necesario olvidar para crecer.
A pesar de este aparente axioma, la dulzura del recuerdo es un vicio que podemos permitirnos sin mayores consecuencias, un deleite tan magnífico como hermoso.
Recordemos, damas y caballeros, recordemos. Recordemos los tiempos que nos ayudaron a crecer. No ignoremos que siempre llegará un tiempo en el que las nuevas sensaciones nos harán olvidar las anteriores, y eso se llamará crecer.
¡Donde andarán, queridos míos, donde andarán!
jueves, 24 de julio de 2014
Te vació los ojos
De repente, por asalto, sin avisar
aparece un estallido, al divisar
bajeles que se aproximan
y con sus banderas estiman
una roja herida escatimar
Pero su objetivo real
desde su hogar boreal
ha sido la perversión
desde su humana regresión
sin acudir por ello a la represión
Uno de esos navíos
de gobernalle valí'o
se refugia en el extravío
de las emociones negadas
Allá van, escondidos
Ahí vienen, recaídos
¿Quién gana entonces,
cuando perder gonces,
es mutua valía?
martes, 22 de julio de 2014
El momento de esperar terminó
Lanzarse a correr es menester ahora. ¡Ya basta de reservar para cuando...! El futuro es ahora y está en mis manos, dejarlo estar sólo provocaría que se discurra entre mis dedos cuan fina arena de desiertos oníricos.
El camino es una cuerda floja, y al caer, honrosa derrota. Pero el otro extremo es la gloria, y cabe salir corriendo, con medidos pasos, por la cuerda floja y darlo todo con tal de llegar. Pues lo que mas anhelo en este mundo, es morir al mismo tiempo que mi cuerpo y no antes.
Uno de los peores errores de este mundo es albergar gente que se olvida de vivir, convirtiéndose en máquinas insensibles cuyo único plan reside en la supervivencia de su cuerpo.
El camino es una cuerda floja, y al caer, honrosa derrota. Pero el otro extremo es la gloria, y cabe salir corriendo, con medidos pasos, por la cuerda floja y darlo todo con tal de llegar. Pues lo que mas anhelo en este mundo, es morir al mismo tiempo que mi cuerpo y no antes.
Uno de los peores errores de este mundo es albergar gente que se olvida de vivir, convirtiéndose en máquinas insensibles cuyo único plan reside en la supervivencia de su cuerpo.
¿?
¿Dónde estará la llave que libere mis pensamientos encerrados?
¿Cuál es la clave, la contraseña, el código, el adagio que despierte mi cognición?
¿Cómo se aclaran las nubes de la mente?
¿Cuál es la clave, la contraseña, el código, el adagio que despierte mi cognición?
¿Cómo se aclaran las nubes de la mente?
sábado, 19 de julio de 2014
Uno arranca a crecer
Nos despertamos una mañana, recuperando rápidamente la memoria mientras los ojos dejan el paso a la poca luz matinal, y de pronto las cosas ya no son lo que eran.
Con un poco de esfuerzo, se sacan los pies del lecho y dirigiéndose a la firme superficie hacen su recorrido hasta tocar el frescor que encuentran. Pero casi sin pensarlo, eso comienza a parecer correcto.
Estábamos obsesionados con una persona: Una pareja, un amigo que se fue, y como por alguna extraña inducción o magia invisible, lentamente deja de importarnos la obsesión, y comenzamos a mirarnos en el espejo, para luego mirar hacia adelante.
Nos sorprendemos, de repente, leyendo, hablando o interpretando temas que solían parecernos "cosa inentendible de adultos", pero sabemos que no somos adultos aún... ¿O sí? Nah, sigo siendo un adolescente cuyo camino hacia la adultez es aún muy largo... O eso creo.
A menudo se comienza a pensar menos en lo que dirán los demás, en si los demás nos quieren o no, simplemente pensamos que nuestro camino es sólo nuestro. Podemos admitir más personas, incluso lo deseamos, pero ya no existe la necesidad de atención y afecto constantes. Ahora esos son sólo un bello complemento. Como todo.
Y luego lanzamos nuestras manos, insensiblemente, hacia lo que creemos que merecemos. Los sentimientos ya no son tan explosivos y dramáticos, sólo están, dan su cuota de efecto, y se marchan antes del siguiente amanecer.
Crecer es como una resignación al malestar, invariablemente sabemos que estará allí sin importar qué; excepto en los raptos de felicidad, a los cuales los vemos como un momento milagroso de sumo placer que nos toca de vez en cuando, y eso realmente nos hace bien.
La vida es hermosa, interpreto yo, viéndola como un conjunto de sensaciones, pensamientos que conforman el camino invariable a la muerte.
Pero tan indiscutible destino no nos alarma.
Porque la vida es hermosa.
Con un poco de esfuerzo, se sacan los pies del lecho y dirigiéndose a la firme superficie hacen su recorrido hasta tocar el frescor que encuentran. Pero casi sin pensarlo, eso comienza a parecer correcto.
Estábamos obsesionados con una persona: Una pareja, un amigo que se fue, y como por alguna extraña inducción o magia invisible, lentamente deja de importarnos la obsesión, y comenzamos a mirarnos en el espejo, para luego mirar hacia adelante.
Nos sorprendemos, de repente, leyendo, hablando o interpretando temas que solían parecernos "cosa inentendible de adultos", pero sabemos que no somos adultos aún... ¿O sí? Nah, sigo siendo un adolescente cuyo camino hacia la adultez es aún muy largo... O eso creo.
A menudo se comienza a pensar menos en lo que dirán los demás, en si los demás nos quieren o no, simplemente pensamos que nuestro camino es sólo nuestro. Podemos admitir más personas, incluso lo deseamos, pero ya no existe la necesidad de atención y afecto constantes. Ahora esos son sólo un bello complemento. Como todo.
Y luego lanzamos nuestras manos, insensiblemente, hacia lo que creemos que merecemos. Los sentimientos ya no son tan explosivos y dramáticos, sólo están, dan su cuota de efecto, y se marchan antes del siguiente amanecer.
Crecer es como una resignación al malestar, invariablemente sabemos que estará allí sin importar qué; excepto en los raptos de felicidad, a los cuales los vemos como un momento milagroso de sumo placer que nos toca de vez en cuando, y eso realmente nos hace bien.
La vida es hermosa, interpreto yo, viéndola como un conjunto de sensaciones, pensamientos que conforman el camino invariable a la muerte.
Pero tan indiscutible destino no nos alarma.
Porque la vida es hermosa.
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