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viernes, 30 de mayo de 2014

Canción de las simples cosas - Armando Tejada Gómez

(Cantada por Mercedes Sosa)
Uno se despide,
insensiblemente,
de pequeñas cosas.
Lo mismo que un árbol,
que en tiempo de otoño,
se queda sin hojas.

Al fin la tristeza,
es la muerte lenta,
de las simples cosas.
Esas cosas simples,
que quedan doliendo,
en el corazón.

Uno vuelve siempre 
a los viejos sitios
donde amó la vida.
Y entonces comprendo,
como están de ausentes,
las cosas queridas.

Por eso muchacho,
no partas ahora,
soñando el regreso.
que el amor es simple,
y a las cosas simples,
las devora el tiempo.

Demórate aquí
en la luz mayor
de este mediodía
donde encontrarás
con el pan al sol
la mesa tendida.

Por eso muchacho
no partas ahora
soñando el regreso.
Que el amor es simple,
y a las cosas simples
las devora el tiempo.

Uno vuelve siempre,
a los viejos sitios,
donde amó la vida.

Demórate aquí,
en la luz mayor,
de este mediodía.
Donde encontrarás,
con el pan al sol,
la mesa tendida.

Por eso muchacho
no partas ahora
soñando el regreso
que el amor es simple
y a las cosas simples
las devora el tiempo.

Uno vuelve siempre,
a los viejos sitios
donde amó la vida...

Realmente, una joya del arte, no deja de conmoverme esta finísima poesía combinada con la potente y melodiosa voz de La Negra Sosa.

Los poetas somos idiotas.

Hace poco, me topaba con un pensamiento: Los poetas somos idiotas.
¿Por qué en vez de expresar lo que sentimos claramente y en prosa, preferimos usar el verso, las alegorías y los códigos?
¿Por qué tapamos la realidad disfrazando de hermoso todo lo que nos rodea? ¿Somos ciegos cuando percibimos esa belleza que otros caricaturan de desgracia?
¿Somos seres sin muchas luces que ríen cuando se debe callar y notan infortunios y tragedias cotidianas en el simple trato con los animales?
Los poetas somos idiotas.
Escribimos infinidad de versos y rimas con música, con un ritmo que pocos interpretarán, sin embargo, lo hacemos como si fuesen la cosa más grandiosa del mundo. Y yo me pregunto ¿No podemos ser más directos y decir todo rápido, sin mucha conferencia sea cual sea su esencia, lo que queremos, lo que nos pasa y lo que pensamos?
Tras ligeramente analizarlo, puede uno decir que se escribe por 4 ejes:
-Por lo que se quiere/ama
-Por lo que le duele
-Por lo que opina
-Por lo que percibe y le causa admiración o extrañeza

Y basándome en esto, pienso ¿No podemos decir lo que queremos o lo que amamos sin la delicadeza de la descripción? ¿No podemos decir lo que nos duele sin recurrir a gloriosas exégesis sobre el lado profano del mundo?

jueves, 29 de mayo de 2014

Sobre el cambio

No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio. - Charles Darwin

Así, como todos pensamos en cambiar, o en que se cambie esto o aquello, se me ocurre dudar si realmente se da un cambio en nosotros, en nuestra personalidad,  o lo que, en verdad cambia, es nuestra percepción.
El cómo nos vemos, cómo vemos a los demás, o qué opiniones tenemos de la vida, puede alterar en demasía la forma en la que nos atañe o importa una situación o circunstancia.
¿Hemos de cambiar nuestra percepción para cambiarnos a nosotros? ¿Es nuestra percepción la quien dicta quienes somos y a donde vamos?
¿Es la melancolía el principal motor para cambiar?
Yo creo que sí.

Pero tal vez mañana, haya cambiado mi opinión.


Todo cambia, nada es. - Heráclito de Efeso

miércoles, 28 de mayo de 2014

Falencias que están recuperándose [Autofelicitación]


  • Moderación/liberación de sentimientos malignos tales como envidia, soledad o depresión
  • Consumación de una profundidad más pronunciada en la inteligencia emocional
  • Dominación más eficaz del propio sentimiento
  • Regulación importante del tráfico de personas que entran y salen en la mente. -Poco, pero algo-

Quisiera agradecer con esto a quienes hicieron posible que mi autodisciplina sea más eficaz. 

Ivicci Ingram

martes, 27 de mayo de 2014

Los preceptos de la autodisciplina


  • No hablar de alguien que no está presente.  -Excepto que sea necesario, por ejemplo, una recomendación-
  • No dejarse llevar por el placer, el lujo, o la facilidad.
  • Siempre tomar la ruta del mejor rendimiento mental y físico.
  • Evitar el conflicto, buscar siempre conciliación diplomática.
  • Dedicar al menos un momento del día para la meditación, la lectura y el ejercicio físico.
  • Mantener un alto sentido del honor, queda totalmente prohibido romper promesas o traicionar a quien nos deposita su confianza.
  • Apartarse de los ambientes que perturben la autodisciplina 
  • Mantener siempre una faz cordial, benévola y solidaria.

Aquí el charco, allá el desierto (Vertiente alegórica de percepción sociológica)

Resulta de las coincidencias la reacción de un vecino de la ampliamente conocida localidad asentada en ese tan bienhallado país, decidió cierto día pararse frente a la puerta de su casa, más precisamente en la vía pública, y comenzar a cuestionarse el por qué de todo lo que lo rodeaba.
Algunos, desde el momento que comenzó, lo veían como un genio cuya mente sobrehumana había conocido los bordes del desquicio, y otros simplemente, como un loco sin nada mejor que hacer.
El caso es que pasaban los días y nuestro excelentísimo hombre no dejaba de preguntarse por qué pasaba lo que pasaba y por qué las cosas eran así y por qué se preguntaba cosas. A menudo detenía a los transeúntes que pasaban por allí y comenzaba a cuestionarlos, en una suerte de investigación policial, que a menudo derivaba en la impaciencia violenta o el ataque de nervios del (des)afortunado que se topaba con tan prominente maestro filósofo.
Transcurridas dos semanas de esta revelación, el buen vecino lucía ya un semblante deteriorado por el tiempo que no hacía más que estar ahí parado. Los demás habitantes que lo veían a menudo se preguntaban como hacía para sobrevivir sin comer ni dormir, pues bien, su esposa procurole un suero que disponía en su brazo todas las noches mientras, -según relató un vándalo curioso- dormía profundamente de pie y con los ojos abiertos.
Fue cierto domingo, que tras una copiosa lluvia típica de verano, debido a las irregularidades de la vereda en la que se encontraba, se formó un charco bajo su pierna derecha -que se encontraba en una depresión del terreno- y su pierna derecha, todo estaba más que seco. Esto lo asombró en demasía.
-¡Aquí el charco, a mi derecha. Mas aquí el desierto, a mi izquierda! ¡Kneel before your Lord and almighty!
De esta forma, satisfacido al fin, palmeó con gusto sus manos, y al entrar otra vez en su casa, se fue a dormir. 

Con las alas del alma - Julia Zenko (Eladia Blazquez)

(El tema está interpretado por Julia Zenko, pero fue compuesto por Eladia Blazquez, la misma autora que escribió "Honrar la vida")
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Con las alas del alma,
desplegadas al viento,
desentraño la esencia
de mi propia existencia
sin desfallecimientos

Y me digo que puedo,
como en una constante.
Y me muero de miedo
pero sigo adelante.

Con las alas del alma,
desplegadas al viento,
porque aprecio la vida
en su justa medida.
Al amor lo reinvento.

Y al vivir cada instante,
y al gozar cada intento,
se que alcanzo lo grande,
con las almas del alma,
desplegadas al viento

Con las alas del alma,
desplegadas al viento,
más allá del asombro
me levanto entre escombros
sin perder el aliento
y me voy de la sombra
por algún filamento
y me subo a la alfombra,
con la magia del cuento

Con las alas del alma,
desplegadas al viento,
atesoro lo humano
cuando tiendo las manos
al favor del encuentro
por la cosa más pura
con la cual me alimento
por mi pan de ternura
con las alas del alma
desplegadas al viento

Con las alas del alma,
desplegadas al viento,
ante cada noticia
de estupor, de injusticia
me desangro por dentro.
Y me duele la gente,
su dolor, sus heridas,
porque así solamente
interpreto la vida.

Con las alas del alma,
desplegadas al viento,
más allá de la historia
de las vidas sin gloria,
sin honor ni sustento.
Guardaré del que escribe
su mejor pensamiento.
Quiero amar a quien vive,
con las alas del alma,
desplegadas al viento.