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domingo, 23 de mayo de 2021
Oración
sábado, 22 de mayo de 2021
Mundos
miércoles, 5 de mayo de 2021
Miharu
lunes, 3 de mayo de 2021
Al pie del árbol
domingo, 2 de mayo de 2021
Hechizo
Cuando se amontonen nubes negras,
cuando el espeso miasma oblitere
las vías del diáfano aire.
O cuando la sierpe del demonio
sujetándote por el cuello libe tu vida,
pronuncia estas aladas palabras,
llevando tu mente hacia tu espíritu,
y poniendo a trabajar la memoria:
"Ahora me tengo a mí".
Has de repetirlas invocando las lágrimas,
que has vertido cuando huías,
cuando dejabas atrás aquellos rostros,
con los restos de tu corazón en las manos.
Las repetirás pidiéndo a tu piel,
que rememore los golpes,
pidiendo a tus ojos que recuerden la imagen,
de los que han llorado por vos.
Que regresen a tu consciencia las manos,
que atadas, rompieron sus cadenas
y a tus oídos regresen aquellas palabras de desprecio.
Dilas por lo bajo, y que reverberen en todo tu cuerpo.
lunes, 19 de abril de 2021
Donde estaba la fe
Ahora que la tormenta terminó, y afortunadamente conservás tus cabezas de ganado, tus fértiles prados de siembra que te regalan, incesantes, riquezas y el necesario alimento; te denuncio y llamo a que con imparcial y severa introspección me respondas: ¿Dónde estaba tu fe entonces? ¿Por qué bajo aquellas oscuras nubes decidiste echar al olvido las sabias enseñanzas, la providente certeza?
Decí en este momento ¿Por qué amaste los brazos que, cruzándose, te negaron? ¿Qué alegría podía darte aquella lengua que pronunció maldiciones en tu contra y dispúsote en el fango de la miseria?
Te llamo a responder ¿Por qué buscaste tu desdicha fervorosamente? ¿Por qué te entregaste, alma áurea, a las llamas? ¿Por qué renunciaste a las mieles y al viento, para llenar tu vida de desazón y despojo?
viernes, 9 de abril de 2021
Afuera llueve
Afuera llueve, al igual que adentro.
Llueve como en mi mente,
cada gota un pensamiento,
cada gota los rostros y las historias.
Salgo de casa, pretendo que el agua,
se mezcle con mi mente y lave la consciencia.
Pero la herida está ahí, la sangre caliente,
que corre y escapa.
Afuera llueve, yo vuelvo a entrar,
pero mi alma jamás abandonó su encierro.
La luz se ha vuelto un recuerdo,
la felicidad, una circunstancia.
En cada gota de la lluvia en mi mente,
se refleja tu semblante, fantasma indómito.
Pero no hay culpa, no hay dolor,
mis manos, ya no esposadas a las tuyas,
ahora pueden escapar.