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miércoles, 23 de octubre de 2019

Ad astra

Hace falta apretar más fuerte el tallo,
para que escurran los alcaloides.
Ponelos en tus párpados y labios,
recitá los párrafos, abrí los brazos,
que mariden tu grito y el viento 
la luz y los glifos en tus manos.
Se haga canción tu lamento
y silencio tu llanto.
Que el espíritu abandone tus fibras,
y reciban los avatares de la lluvia,
del cielo y la tierra, el sol y la luna.
Permití al fuego asar tus carnes,
convertite en aroma y crepitar,
en añoranza y relatos.
Observá las estrellas, y hacete humo,
para viajar hasta ellas.
Dormirás en las constelaciones 
y abrazarás los cosmos.
Serás centinela en las alturas,
con los ancestros y leyendas.
Saludarás al tiempo,
y lo llamarás hermano.

Y por sobre todas las cosas,
nunca vas a regresar.

martes, 22 de octubre de 2019

Amanecidos

Si algo importante, de eso que llamamos un antes y un después, ha de pasar en el vida, pasará en Octubre.
Cada año lo recuerdo durante este mes. Y es que el sol comienza a calentar distinto, la primavera llega tarde y las flores aparecen como el corolario y pompa final de lo que fuimos, quizás para adornar la lápida de nuestro pasado, o como un buen regalo para despedirse.
Este año las flores crecen para vos,  merecidas por demás. 
Te honro y te recuerdo como el dueño de los escenarios que fueron sitio de los pocos recuerdos felices que me quedan de mi infancia. 
Te honro por no dudar en adoptarme en mis primeros pasos, por tu constancia y presencia ininterrumpida. 
Creo que desde tu morada final nos mandás las flores. Las flores que reflejan lo que eras, sos y serás.

Muchas gracias...y buen viaje.
Te quiero.


viernes, 18 de octubre de 2019

Lentamente

Hay situaciones que obligan a abrir aún más la herida para retirar de adentro toda aquella putrefacción que se almacene.
Seguirá doliendo, pero sabremos que el curso natural de la vida cicatrizará las fisuras, que usaremos tutores y muletas para caminar, pero que pronto serán nuestros pies suficientes como antaño e iremos a donde les ordenemos ir.

Por primera vez, estoy listo para decir adiós. Para que por lágrimas y gritos de dolor se drene aquel material pútrido que injuria mi alma. Para abrazar el mañana y amar mi presente.
Estoy listo para abrir los ojos, y ordenar mi casa. Dejar entrar el sol y la lluvia, el viento y el ruido de la calle, el canto de las aves y los energúmenos insectos. 
Que se lleven mi pena y los recuerdos, y que los traigan alguna noche de velas encendidas.
Pondré en mis manos la rosa y el jazmín, pondré el latido y el suspiro.
Todo será distinto.
Estoy listo para decir adiós, lentamente.

jueves, 17 de octubre de 2019

El bloqueo

"[...] Entonces la lluvia se detuvo por un instante, o eso creí allí. El silencio envolvió mi mente y la brisa que acariciaba mis párpados se llevó mis pensamientos con la ligereza de un trueno. Mi completa materialidad se hizo eco pronto de aquel mutis mental, fui una silueta inmóvil dibujada sobre  ese parque. La gente iba y venía inconsciente, como si fuesen sólo el reflejo de personas reales que caminan en otro lugar y en otro momento.
Fue entonces que asistí a la renuncia de mi respiración, fui testigo de la traición de este corazón concluyendo arbitrariamente su función natural, mi alma abandonaba mis tejidos y...
Falsa alarma.
No eras vos.
Respiro de nuevo. Sigo caminando."

viernes, 11 de octubre de 2019

Hálito

Es como caminar una vasta llanura, árida y monótona, sin saber si algún día podré atravesarla, o será esa tierra mi último lecho.
Es como vadear montes de sombra y sol, de fuego y silencio que pintan el mismo paisaje desde mis pies hasta el horizonte.
Es como ser cautivo en mi cuerpo, sin poder romper las paredes de mi crisálida.
Es como estar envuelto en firmes estelas, a millones de kilómetros de mi propia vida.

Un día sin la sola ilusión de tu presencia.

¿Dónde escapar? ¿Dónde esconderme?
¿Contra quién o qué luchar?
Como una infestación que recorre mi sangre, mis músculos y corroe mis huesos. Un parásito que se alimenta de mis neuronas.
Mi cuerpo se deteriora y presagia mi muerte, mientras la enfermedad avanza.
Me han dicho que el tiempo puede sanar, pero ¿Cuánta arena tendrá mi reloj?
He visto la luz y la sombra, el eufórico silencio y la bulliciosa agonía.
He visto su rostro, y ahora estoy condenado.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Te veo reír y disfrutar
viendo los despojos
del alma que marchitaste.

Y sólo puedo pensar
soy tan tuyo como ayer.

martes, 8 de octubre de 2019

Variación para dormir

No son los áureos rasgos de tu faz,
ni el encantamiento de tu voz.
No es el perfume de tu cabello, 
ni tu aliento abrazando al mío.
No son tus manos cubriendo estas que escriben,
tampoco el secreto tan dulce entre tus brazos.

No es tu desdén, 
tu victorioso andar por el camino,
ni tu gallardía al pisar mi corazón perdido.

No es el calor de tu cariño que, mezquino,
templa mis sienes en el gélido frío de mi invierno.

Quizás sea el aire de tu efigie,
colándose en las oníricas de la noche.
Quizás sea escucharte al cerrar los ojos,
y gritar en silencio tu ausencia.
Llamarte con lágrimas de fuego,
que brotan alimentadas por tu recuerdo encendido.

O quizás no sea nada. 
Buenos días, buenas noches.