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viernes, 18 de octubre de 2019

Lentamente

Hay situaciones que obligan a abrir aún más la herida para retirar de adentro toda aquella putrefacción que se almacene.
Seguirá doliendo, pero sabremos que el curso natural de la vida cicatrizará las fisuras, que usaremos tutores y muletas para caminar, pero que pronto serán nuestros pies suficientes como antaño e iremos a donde les ordenemos ir.

Por primera vez, estoy listo para decir adiós. Para que por lágrimas y gritos de dolor se drene aquel material pútrido que injuria mi alma. Para abrazar el mañana y amar mi presente.
Estoy listo para abrir los ojos, y ordenar mi casa. Dejar entrar el sol y la lluvia, el viento y el ruido de la calle, el canto de las aves y los energúmenos insectos. 
Que se lleven mi pena y los recuerdos, y que los traigan alguna noche de velas encendidas.
Pondré en mis manos la rosa y el jazmín, pondré el latido y el suspiro.
Todo será distinto.
Estoy listo para decir adiós, lentamente.

jueves, 17 de octubre de 2019

El bloqueo

"[...] Entonces la lluvia se detuvo por un instante, o eso creí allí. El silencio envolvió mi mente y la brisa que acariciaba mis párpados se llevó mis pensamientos con la ligereza de un trueno. Mi completa materialidad se hizo eco pronto de aquel mutis mental, fui una silueta inmóvil dibujada sobre  ese parque. La gente iba y venía inconsciente, como si fuesen sólo el reflejo de personas reales que caminan en otro lugar y en otro momento.
Fue entonces que asistí a la renuncia de mi respiración, fui testigo de la traición de este corazón concluyendo arbitrariamente su función natural, mi alma abandonaba mis tejidos y...
Falsa alarma.
No eras vos.
Respiro de nuevo. Sigo caminando."

viernes, 11 de octubre de 2019

Hálito

Es como caminar una vasta llanura, árida y monótona, sin saber si algún día podré atravesarla, o será esa tierra mi último lecho.
Es como vadear montes de sombra y sol, de fuego y silencio que pintan el mismo paisaje desde mis pies hasta el horizonte.
Es como ser cautivo en mi cuerpo, sin poder romper las paredes de mi crisálida.
Es como estar envuelto en firmes estelas, a millones de kilómetros de mi propia vida.

Un día sin la sola ilusión de tu presencia.

¿Dónde escapar? ¿Dónde esconderme?
¿Contra quién o qué luchar?
Como una infestación que recorre mi sangre, mis músculos y corroe mis huesos. Un parásito que se alimenta de mis neuronas.
Mi cuerpo se deteriora y presagia mi muerte, mientras la enfermedad avanza.
Me han dicho que el tiempo puede sanar, pero ¿Cuánta arena tendrá mi reloj?
He visto la luz y la sombra, el eufórico silencio y la bulliciosa agonía.
He visto su rostro, y ahora estoy condenado.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Te veo reír y disfrutar
viendo los despojos
del alma que marchitaste.

Y sólo puedo pensar
soy tan tuyo como ayer.

martes, 8 de octubre de 2019

Variación para dormir

No son los áureos rasgos de tu faz,
ni el encantamiento de tu voz.
No es el perfume de tu cabello, 
ni tu aliento abrazando al mío.
No son tus manos cubriendo estas que escriben,
tampoco el secreto tan dulce entre tus brazos.

No es tu desdén, 
tu victorioso andar por el camino,
ni tu gallardía al pisar mi corazón perdido.

No es el calor de tu cariño que, mezquino,
templa mis sienes en el gélido frío de mi invierno.

Quizás sea el aire de tu efigie,
colándose en las oníricas de la noche.
Quizás sea escucharte al cerrar los ojos,
y gritar en silencio tu ausencia.
Llamarte con lágrimas de fuego,
que brotan alimentadas por tu recuerdo encendido.

O quizás no sea nada. 
Buenos días, buenas noches.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Elegía. Parte segunda

Lloro por la ruina de las viejas lozanías,
escarmento hondamente a cada paso y segundo.
El campo antiguamente coronado con rosas,
rojas y sugerentes, apasionadas y altivas,
ha tornado a blancos lirios de muerte y luto.
Celebro bodas de sangre donde canté al amor.
Y no hay donde escapar, pues cada rostro es el suyo,
cada sonido es su voz,
cada pequeña alegría aplaude en mi silencio,
lamentando no ser compartida.
Incluso en la soledad de mi meditación,
su aroma se antoja en alucinaciones,
y los bordes de su talle parecen correr en mis manos.
Temo que mis sentidos se han vuelto en mi contra,
que mi razón ha perdido su diadema de gobierno,
y no soy más que un bote sin remos
que navega perdido en el océano de su recuerdo.



viernes, 20 de septiembre de 2019

Elegía para JM parte primera

Mi conciencia se estrecha, mis horizontes se acercan a mi vista, el mundo parece representarse en la suma de pocos elementos.
Mi alma se desintegra lentamente y muere como el vegetal que se perdió de la vista de Febo. No hallo sino amargura en el infierno vivo. Han caído las esperanzas y se han hecho nulos los votos que otrora se elevaban en nombre de la alianza de nuestras almas.
Me queda el despojo, lo que nunca fue. Cargo con una vida que desprecio por el dolor y la oscuridad en que se sumerje.
Anhelo vanamente que se revele mi destino, que pasen ante mí las musas, que desfilen frente a mí múltiples hados que puedan hablar de mi futuro.

Te extraño. Pero más me extraño a mí mismo. A mis flores celebrando bajo tu vigilancia solar.