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jueves, 4 de enero de 2018

Carta al Otro

Querido Alter:
                     
                       Me gustaría recomenzarlo todo e iniciar pidiéndote disculpas por no seguir la sabiduría de tu voz. Vos me dijiste las cosas tal cual eran y en mi impulso, mi orgullo de sentirme poderoso e imbatible, me lancé hacia los brazos de fuego que advertiste me quemarían de inmediato, y así lo hicieron. Me dije tantas cosas inútiles que hoy se vuelven en mi contra que espero jamás volver a caer.
                        Las cosas no salieron como esperaba y todo se dio de acuerdo a tu vaticinio, quizás nunca más vuelva a dudar de lo que me decís y por favor, si hago oídos sordos, gritá más fuerte. Golpeame, moveme. Aunque espero haber crecido lo suficiente como para no tener que negarte como el adolescente que escapa a los consejos de sus padres. 
                         Me siento feliz de saber que estás ahí. Espero que no sea tarde para seguir escuchándo tu voz resonando en mi mente, tu silencio fue mi noche en el año donde tanta sangre se vertió en el suelo de formas vacuas, donde vi la desgracia abrazándome como un amigo, y mi perdición se convirtió en mito y realidad para los que me rodean.
                         Tu respuesta la conozco, no es necesario que esta misiva sea contestada.

                                                                                                        Te quiero.

                                                                                                                Virgilio

domingo, 26 de noviembre de 2017

прочность

Gracias, atmósfera sagrada, por darme aire durante mi asfixia. Por instruirme a pensar distinto cuando los patrones dogmáticos de la realidad me atormentaban y apresaban, gracias por la locura y el delirio que me han permitido pensar que otro camino puede ser posible e incluso más viable que ese que la propia realidad postula como indicado para todos.
He trascendido una vez más, encontrándome en el fango de las derrotas y cubierto del oro de las victorias. Zigzagueando en una ruta que pasa por cielo e infierno sin un segundo de éstasis en la tierra firme, allí donde se puede pensar con claridad.

jueves, 19 de octubre de 2017

Lucere

Luz de mi reflejo, iluminación cósmica y terrenal a la vez, háblame sobre mi camino y guíame con tus sabios consejos. Háblame del recuerdo y del olvido, háblame sobre amar u odiar, háblame de aquellas cosas con las que nos distraíamos antes, y que ahora son sólo minucias insignificantes de un pasado que apenas logro retener.
Dime, mantra eterno, si conviene apostarse con el corazón destrozado al lado del árbol que crece, esperando a que su sombra nos cubra a su debido tiempo, o si acaso resultaría mejor arrojarse a la intemperie desolada buscando un árbol mejor donde poder construir mi  vida y mi reparo.

¿Cuánto tiempo de mi vida estoy dispuesto a pagar por la esperanza de lo lejano?

Respondeme, luego, vivamos.

lunes, 9 de octubre de 2017

La traición de mi cuerpo

La vida se hace un sendero feliz en mis días, las preocupaciones son escasas y todo pinta a florecer al lado de mi camino.
Pero en ciertas ocasiones, frente al brillo del sol y las alegrías cotidianas, mi cuerpo me traiciona.
Veo la alegría acariciarme la cara,
mas peno profundamente.
Siento el amor que frente a mí se para,
y lloro sentidamente.
Mis pies se tuercen y caigo entre las flores
mi respiración se hace difícil aún con la fresca brisa
y mi corazón estalla en medio de los colores.
¿Es que algún misterioso ángel custodia mi agonía?
¿Una maldición me rodea como una letanía?
Sufro sin quererlo, sufro sin sentido
mi dolor me punza tras el éxito,
tras amar, y tras ser amado.
Las aves vuelan a lo lejos, marcando un camino en el cielo,
el sol las acompaña a paso lento, huyendo de la luna,
y allí van mis sueños, mis esperanzas, mis proyectos.
Todos consumidos, por la traición de mi cuerpo.
Desprenderse de la carne que nos envuelve, trascender. Ser viento en el camino, echar raíces en el cosmos.

martes, 26 de septiembre de 2017

lunes, 18 de septiembre de 2017

Preghiera

Junto mis manos, cierro los ojos
y me concentro esperando en la noche.
Mi alma y cuerpo son despojos,
mi mera existencia es un derroche.

Me desnudo frente a ti, poderoso ser,
ilumina mi sendero sinuoso,
márcame la forma de trascender
y apiádate de mi llanto penoso.

Llévame lejos de quienes me abrazan,
pero portan escamas de serpiente en sus brazos.
Aparta a todos los que mi alma entrelazan,
y luego moldean con crueles cimbrazos.

Haz amargos los besos fecundos
en intenciones ocultas y oscuras,
torna en muecas iracundas
aquellas falsas sonrisas seguras.

Abrázame, Dios de la misericordia,
y no permitas que la duda me persiga.
No me dejes ver la maldad que incordia,
ni me dejes oír la mentira que se diga.

Pon mi tiempo en manos de los nobles,
deposita mi amor a los incondicionales,
que mi voz cante más alto junto a los fieles robles,
y se agigante mi zozobra rodeado de amables.

Cierro mi plegaria, Señor,
trae en esta primavera otro color,
arráncame de los campos del dolor,
y entrégame al amor,
te lo pido,
Señor.