Hace mucho que este viento no helaba como esta noche, no recuerdo cuando fue la última vez que mi mente difuminó su entramado de pensamientos y se permitió navegar en los confines de la ausencia y la turbidez, dejándome al desnudo acecho de los depredadores sanguinarios que se arrastran bajo sus sombras.
Hace tiempo había decidido terminar con todo lo concerniente a la existencia, había decidido ser la llama de la vela que el viento sopla, descuidado, o quizás no entendiendo la importancia que un mortal puede darle a su efímero pasaje por esta organizada entropía atómica.
Siento el frío sobre mi piel, luego dentro de mis entrañas, y finalmente me uno a él.
Pero ya no soy el mismo, ni mi llama se agita con la delicadeza de la vela.
Envuélveme nuevamente en el mutis de mi conciencia, gélido vendaval. Muéstrame las abstrusas ideas que significaron mi ruina. Háblame de lo inescrutable, del abandono, de los que acarician con la diestra y se condenan al último círculo con la zurda.
Paséame de nuevo por los símbolos que hay en mi cuerpo y deseo ignorar, los que hay en los suyos.
Juega con ella y su semblante de hierro, su sonrisa que esconde sátiros y dríadas maléficas, y su mirada que atraviesa la carne.
Erra conmigo recordando a aquel que prometía vida sembrando dudas, de quien anhela la luz y el brillo del oro oxidando con lágrimas su propia alma.
Mírame y revélame qué será del que pregona ideales fantásticos pero viste mis atuendos, come mi comida y habla mi lengua.
Recorre las galerías donde ella pasea y pinta su universo ideal, un atisbo de realidad la ciega y promete destruirlo. Para seguir pintando su utopía.
Envuélveme, te digo, corriente de niebla, arráncame la piel y únete a mi baile.
Mi luz volverá.-
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domingo, 10 de septiembre de 2017
sábado, 19 de agosto de 2017
Detrás del cristal mojado.
Sólo el sugerente y danzante vapor,
que aventura echar vuelo desde un mate servido
puede distraerme de este color,
este gris que antaño ya he vivido.
Los recuerdos afloran para acariciar el paso de mis días.
¡Cómo han cambiado mis ojos todas esas vías,
que la vida me ha dado para elegir estando ciego!
Mi tiempo se seca como una planta sin riego.
Quizás si, quizás no. Quizás no haya cambiado nada,
sólo me vigila el paso de los días y esa conciencia helada,
me cuidan los suspiros y las dudas,
y entre ellos, la esperanza despiadada,
que me presenta las pruebas más rudas.
Dejar que las gotas sigan cayendo sobre el cristal mojado,
apagar el recuerdo y permitir a mi mente el vuelo,
que no pueda alcanzarla el penar alado,
que encuentre reposo finalmente este duelo.
que aventura echar vuelo desde un mate servido
puede distraerme de este color,
este gris que antaño ya he vivido.
Los recuerdos afloran para acariciar el paso de mis días.
¡Cómo han cambiado mis ojos todas esas vías,
que la vida me ha dado para elegir estando ciego!
Mi tiempo se seca como una planta sin riego.
Quizás si, quizás no. Quizás no haya cambiado nada,
sólo me vigila el paso de los días y esa conciencia helada,
me cuidan los suspiros y las dudas,
y entre ellos, la esperanza despiadada,
que me presenta las pruebas más rudas.
Dejar que las gotas sigan cayendo sobre el cristal mojado,
apagar el recuerdo y permitir a mi mente el vuelo,
que no pueda alcanzarla el penar alado,
que encuentre reposo finalmente este duelo.
jueves, 17 de agosto de 2017
Después de la oscuridad, llega la luz. Después del dolor, llega el consuelo.
Después de la muerte nace la vida, después de volar, tocamos el suelo.
Después de conocer nuestro destino, llegan las dudas.
Después de verlo, necesitamos ayuda.
Después de la ayuda, la resignación,
después de la resignación, nacerá la esperanza.
martes, 25 de julio de 2017
Diario del caminante
Un prólogo.
Irónica y trágica esa usual jugada del destino: Ponernos dos veces la misma piedra en el camino para recrear dos caídas iguales. ¿Pero por qué son iguales? ¿Es que la primera caída yace en el olvido? ¿O las herramientas que creímos desarrollar para mantenernos de pie son en verdad una chabacanería psicológica que usamos para sentirnos fuertes cuando la marea está baja?
Intuyo que en este Via Crucis que representamos todo el tiempo en lo que llamamos "rutina", tenemos a nuestra disposición más técnicas y recursos de los que usamos o queremos usar, pero no deja de ser una intuición. Quizás la realidad sea eso, caer y caer como si el pasado fuese un inerte depósito de recuerdos de los cuales no podemos extraer una sola enseñanza o pista para enfrentar nuestro presente.
Algo se aprende, quizás lo que importe sea la intensidad del tropiezo, o haya un canon que cumplir con respecto a la cantidad de caídas. No lo sé, pero de seguro me levantaré nuevamente para hacer más investigaciones.
viernes, 2 de junio de 2017
Las palabras flotan a mi alrededor, surgen de mi cerebro impulsadas por la fuerza de su significado, mas cuando se mezclan con el aire, esa fuerza se reduce a cero.
La realidad le ha quitado razón a mis pensamientos, así como la fría brisa del invierno le roba el calor a mis suspiros.
¿Qué hago esperando el amanecer?
Muchas personas han llegado, más de las que imaginé. Me abrazan dulcemente y me profesan su amor, pero el mensaje se disipa en el camino, y mi mente solo toca la gélida superficie de la soledad.
¿Es la soledad el camino por el que transitaré inevitablemente?
Fui condenado gradualmente, no noté cuando comenzó. Mis ojos borran los ideales que me movían, y mi cuerpo está perdiendo su calor. ¿Se ve la ruina detrás de las hermosas esculturas antiguas?
La realidad le ha quitado razón a mis pensamientos, así como la fría brisa del invierno le roba el calor a mis suspiros.
¿Qué hago esperando el amanecer?
Muchas personas han llegado, más de las que imaginé. Me abrazan dulcemente y me profesan su amor, pero el mensaje se disipa en el camino, y mi mente solo toca la gélida superficie de la soledad.
¿Es la soledad el camino por el que transitaré inevitablemente?
Fui condenado gradualmente, no noté cuando comenzó. Mis ojos borran los ideales que me movían, y mi cuerpo está perdiendo su calor. ¿Se ve la ruina detrás de las hermosas esculturas antiguas?
viernes, 26 de mayo de 2017
In noche
¿Cuándo tus pasos se han detenido por la negligencia de los que aman poco?
¿Cuándo les quemaron los gélidos signos de la indiferencia?
Sólo han encontrado reposo en las caídas, para seguir marchando.
Elevá tu mirada al cielo y prestá atención a la Ley que claman las estrellas:
Aparta tu alma, mas no tu calor. Aparta tu mente, mas no tu cuerpo. Aparta tu corazón, mas no tu entrega. Aparta tu sentimiento, mas no tu emoción.
Así han hablado, y las escuchaste. Sembraste indiferencia sobre indiferencia y mataste tus ideales de transformar el mundo en pos del dolor. Permitiste que el mundo gire, pero has impuesto el peso de la gravedad sobre los hombros que conociste. ¿Sos entonces aquel a quien buscan mis plegarias?
No me uno. Me dualizo. Seamos dobles por el invierno.
¿Cuándo les quemaron los gélidos signos de la indiferencia?
Sólo han encontrado reposo en las caídas, para seguir marchando.
Elevá tu mirada al cielo y prestá atención a la Ley que claman las estrellas:
Aparta tu alma, mas no tu calor. Aparta tu mente, mas no tu cuerpo. Aparta tu corazón, mas no tu entrega. Aparta tu sentimiento, mas no tu emoción.
Así han hablado, y las escuchaste. Sembraste indiferencia sobre indiferencia y mataste tus ideales de transformar el mundo en pos del dolor. Permitiste que el mundo gire, pero has impuesto el peso de la gravedad sobre los hombros que conociste. ¿Sos entonces aquel a quien buscan mis plegarias?
No me uno. Me dualizo. Seamos dobles por el invierno.
domingo, 14 de mayo de 2017
Surgimiento
De repente, aquel velo de polvo que mantenía estos espacios separados del aire se levanta, forma un remolino y se mantiene suspendido en el ambiente que ahora lo ataca con rayos de luz.
He vuelto tras la partida que no esperé, con nuevas enseñanzas recogidas de algunos encuentros que no hubiese imaginado tan profundos.
En primer lugar, descubrí con asombro mi oscuridad al enfrentarme a la luz, miré lo sombrío y frío de mi alma tras abrazarme al calor y la simpatía de las almas de aquellos cuyos senderos han sido fieles albañiles de una personalidad encantadora. Luego me sentí morir, abrumado por la negligencia de mi carácter e impericia en esos instantes que a uno lo llaman para servir en el deber divino de amar.
Ya en el final de la línea histórica que se corta en el presente, pude encontrarme con mi vida en el banquillo de los acusados, con mi presente saliendo de prisión, y mi futuro esbozando una sonrisa entre el público, misteriosa e impredecible como siempre. El juicio lo lleva a cabo mi espíritu -mi razón, para aquellos no tan celestes-, quien habiendo encontrado el pecado en el camino que recorría seguro, se ofrece presto a remover los viejos parásitos que me acosan desde adentro, aunque sabe que no será un trabajo fácil ni veloz.
Decidí abrazarme y abrazar la enseñanza que me ofrecen el tiempo y lugar en los que existo, decido con fidelidad a mi palabra reconstruirme desde los cimientos, bajando los brazos sólo para tomar un nuevo ladrillo.
He vuelto tras la partida que no esperé, con nuevas enseñanzas recogidas de algunos encuentros que no hubiese imaginado tan profundos.
En primer lugar, descubrí con asombro mi oscuridad al enfrentarme a la luz, miré lo sombrío y frío de mi alma tras abrazarme al calor y la simpatía de las almas de aquellos cuyos senderos han sido fieles albañiles de una personalidad encantadora. Luego me sentí morir, abrumado por la negligencia de mi carácter e impericia en esos instantes que a uno lo llaman para servir en el deber divino de amar.
Ya en el final de la línea histórica que se corta en el presente, pude encontrarme con mi vida en el banquillo de los acusados, con mi presente saliendo de prisión, y mi futuro esbozando una sonrisa entre el público, misteriosa e impredecible como siempre. El juicio lo lleva a cabo mi espíritu -mi razón, para aquellos no tan celestes-, quien habiendo encontrado el pecado en el camino que recorría seguro, se ofrece presto a remover los viejos parásitos que me acosan desde adentro, aunque sabe que no será un trabajo fácil ni veloz.
Decidí abrazarme y abrazar la enseñanza que me ofrecen el tiempo y lugar en los que existo, decido con fidelidad a mi palabra reconstruirme desde los cimientos, bajando los brazos sólo para tomar un nuevo ladrillo.
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