Toujours la mort...
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sábado, 13 de junio de 2015
viernes, 12 de junio de 2015
Pequeña narración sobre los días soleados
Todo comienza abriendo la puerta, aunque es tal vez, el paso más difícil que enfrenta cualquier hijo de la noche.
Luego de eso, viene el encandilamiento, esa etapa fugaz de horror y perdición que nos hace reformular la necesidad que tuvimos de haber abierto la puerta en primer lugar. Entonces, quienes nos imponemos y no nos doblegamos ante el brillo efebo de la alborada, llegamos al estadío de equilibrio cósmico-terrenal. (lo cual suena algo altanero ¿Nos imponemos realmente? ¿O se trata de alguna extraña resignación, efecto de la infundada certeza de una adaptación futura?)
Al salir al sol con los ojos abiertos, comenzamos a mirar atrás, a nuestra vida en las penumbras del firmamento que dominan las estrellas, y no podemos sino encontrar amargos y dulces momentos que asaltan nuestra memoria, atraídos al presente por el humo del ensueño matutino.
Tarde o temprano, a la vez que se va descondensando ese humo, retomamos la vista del horizonte, donde el nuevo sol se está levantando para recibirnos. Alegría.
Luego de eso, viene el encandilamiento, esa etapa fugaz de horror y perdición que nos hace reformular la necesidad que tuvimos de haber abierto la puerta en primer lugar. Entonces, quienes nos imponemos y no nos doblegamos ante el brillo efebo de la alborada, llegamos al estadío de equilibrio cósmico-terrenal. (lo cual suena algo altanero ¿Nos imponemos realmente? ¿O se trata de alguna extraña resignación, efecto de la infundada certeza de una adaptación futura?)
Al salir al sol con los ojos abiertos, comenzamos a mirar atrás, a nuestra vida en las penumbras del firmamento que dominan las estrellas, y no podemos sino encontrar amargos y dulces momentos que asaltan nuestra memoria, atraídos al presente por el humo del ensueño matutino.
Tarde o temprano, a la vez que se va descondensando ese humo, retomamos la vista del horizonte, donde el nuevo sol se está levantando para recibirnos. Alegría.
Fauces del Etna
No se trata de liberar,
tampoco de atar.
No se trata de inventar,
ni de mil historias reeditar.
No se trata de volver,
no se trata de poseer.
Siempre hay espacio para un epílogo,
no tengo otro encierro que el recuerdo.
Sabrás disculpar si tu anzuelo muerdo,
no hacerlo, significaría ser muy cuerdo.
No es mi estilo Ω
Los vientos han ocupado mi alma,
vivo para errar y sentir la calma.
Una hoja podría engendrar mil árboles,
en un espíritu fértil de creación.
Fáciles los días con la canción
y la espada de la sensación.
El Omega simboliza el fin
con su comienzo afín.
Si no vuelven los días áureos,
disfrutaremos los argénteos.
tampoco de atar.
No se trata de inventar,
ni de mil historias reeditar.
No se trata de volver,
no se trata de poseer.
Siempre hay espacio para un epílogo,
no tengo otro encierro que el recuerdo.
Sabrás disculpar si tu anzuelo muerdo,
no hacerlo, significaría ser muy cuerdo.
No es mi estilo Ω
Los vientos han ocupado mi alma,
vivo para errar y sentir la calma.
Una hoja podría engendrar mil árboles,
en un espíritu fértil de creación.
Fáciles los días con la canción
y la espada de la sensación.
El Omega simboliza el fin
con su comienzo afín.
Si no vuelven los días áureos,
disfrutaremos los argénteos.
martes, 9 de junio de 2015
lunes, 8 de junio de 2015
Un espejo en el viento Ω
¿Qué puedo hacer además de verte volar?
Hoja de tintes ámbar, abandonas mi mano para zarpar en los mares del viento.
¿Qué puedo hacer además de verte flotar?
Tu hermosura es del mundo,
tu frescura le pertenece al sol,
y yo sólo puedo verte volar.
Un espejo en el viento puedo notar,
un reflejo profundo hago más que mirar,
querido espejo en el viento,
bien sabés lo que siento.
Llegó el momento de dejarte volar,
llegó el momento de saber olvidar.
¡Adiós hoja en el viento!
Quizás no nos volvamos a encontrar,
como predije cuando te dejé flotar.
Es castigo y regalo de quien te libera,
sonreír al verte marchar por la rivera.
ΩHikariΩ
Hoja de tintes ámbar, abandonas mi mano para zarpar en los mares del viento.
¿Qué puedo hacer además de verte flotar?
Tu hermosura es del mundo,
tu frescura le pertenece al sol,
y yo sólo puedo verte volar.
Un espejo en el viento puedo notar,
un reflejo profundo hago más que mirar,
querido espejo en el viento,
bien sabés lo que siento.
Llegó el momento de dejarte volar,
llegó el momento de saber olvidar.
¡Adiós hoja en el viento!
Quizás no nos volvamos a encontrar,
como predije cuando te dejé flotar.
Es castigo y regalo de quien te libera,
sonreír al verte marchar por la rivera.
ΩHikariΩ
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