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lunes, 19 de mayo de 2014

Soneto de guerra de Juansegundo contra Juanprimero

Si los caminos de la luna y su luz
llegasen circundando nuestra noche
quédate por ella sin musitar reproche
quédate cuan pequeña andaluz

Preparé un cielo rico en estrellas
un mar con fecundos peces y espuma
un vasto espinal de búho y puma
suave el sonido de tus querellas

¿Quién de nosotros ganará esta vez?
Tu, sumiso, de cristiana piedad
yo, poderoso, suma y mala beldad

¡Choquen entonces nuestros cascos en guerra,
viértase roja sangre sobre la tierra,
y estentóreos clamores despierten!

miércoles, 14 de mayo de 2014

Denarios del estímulo provocado por mi faceta zen

I
Perlados ojos
oscurecen su brillo
parpado cierra

II
Flor fragante y
de altiva corona
marchitándose

III
Nuevas aves van
aprendiendo a volar
sobre el mundo

IV
Alma guerrera
alma de gran contraste
requiere valor

V
Siéntate, mira
vela sobre tu mundo
iluminate

VI
Deja el rencor
abraza la libertad
respira y ve

VII
Como la hoja
déjate por el viento
relajándote

VIII
Suaviza el son
de tu áspera canción
silba con pasión

IX
Rompe costumbres
odia todo hábito
ama el cambio

X
Explota planos
toca lo etéreo
suavemente



domingo, 11 de mayo de 2014

¿Alegría o represión?

¿De donde viene la risa, su consiguiente sonrisa, y la verdadera energía? Alegría

¿De donde salen los perlados ojos de felicidad, posesión del fuego?  ¡Alegría!

¿Por qué el mundo parece más bello, el cielo más azul, el sol más brillante? ¡Por la alegría!

¿Donde reside la fuerza para vivir por nosotros mismos? Alegría!

¿Cómo se despejan las tristezas, como desaparecen las nubes del tormento? Alegría...

¿Por qué esas tristezas desaparecen al instante? ¡Por la llegada de Alegría, aquella de brillante semblante!


¿Y si todo es represión? ....

Un momento de luto

Perece mi alma atada en tus dedos
Perece mi alegría a la constancia de tus credos
Perece mi futuro entrelazado en mis miedos 

Cuan apóstol sigo tus huellas
Cuan mártir mis años resuellas
Cuan vencido entregado a mis querellas

¿Vanse tus ojos al horizonte, desprendiéndote de todo, como siguen mis ropas la morfología de mi cuerpo? ¿Acaso ya no existe el reparo, la brecha, o el desencuentro?
No es motivo de dolor la definición, el concepto de tu partida. Es dolor la incertidumbre, es dolor la duda. ¿Volverás? ¿Ha de esperarte, penosa alma la mía, durante muchos años más?
Dame una pista incierta, y mi alma, rastrera mendiga, la seguirá hasta los confines pues, desobediente a la razón, escapa del animo consciente y nos ahoga en el peor de los abismos creados por la duda, el apego, y tal vez, el hábito de querer.

Sea entonces mi plegaria a ti, si tu partida es irreversible, aprieta ya ese gatillo y no suspendas el arma frente a mí, pues más dolor me trae el dudar, que el que me trae conocer.

martes, 6 de mayo de 2014

Destilados de la inspiración

Supongamos que una piedra cae libremente desde la palma, ubicada a 40m del suelo, de un joven niño que inconscientemente subió a un tarima de dicha altura. De esa forma, determinamos que para subir a una tarima de cuarenta metros de forma inconsciente el joven niño seguramente estaría bajo los efectos de algún narcótico, y que la velocidad con la que llega al piso sería aproximadamente de 784m/s a razón de:

 Vf =  √(Vo)²+2.h.g
= 0 + 2x40mx9,8m/s²
Vf = 784m/s

Siendo que parte del reposo (oh, suave reposo) de la palma del niño, comienza con una velocidad de 0m/s. Más claro echale agua.

 La cuestión a todo esto, reside en reflexionar un poco en lo que acaba de suceder y trabajar el elegante y subestimadolado en el que vive el inconsciente colectivo de la mente humana. Si pensamos que acabamos de preocuparnos por la velocidad en la que viajaría una piedra en lugar de alertarnos por la presencia de un niño en alturas tan elevadas y jugando en el borde de una tarima, cabe preguntarnos ¿Quién nos robó el corazón? Tal vez, y solo tal vez, haya sido tu vieja.


 Ahora, retomando el hilo que nunca comencé, diré que lo bueno está por venir, buena vida para todos y un próspero día de la Bandera.

miércoles, 30 de abril de 2014

Las oscuras nubes vuelven a asomarse en el horizonte

Sobre el pórtico de mi puerta esperaba, tal vez, lo que sería una tormenta más en el tradicional paisaje de mis días. Últimamente había gozado de atardeceres soleados, pero bien se sabe, el sol es un milagro cuyo final se pronostica con un dulce ocaso, mas la tormenta siempre vuelve.
Se le hizo costumbre venir, a su viento tirar mis portones, a su tempestad destruir mi casa, y a su lluvia, mojarme la cara por debajo de los ojos. Como si no existiera otra casa en el mundo que destruir, otra cara que mojar.
Es algo que se sabe, uno no es único en el mundo, pero por alguna razón, se sienten tan personales las penurias, tan propios los dolores, que comenzamos a ignorar que quizás a otras personas les pasa lo mismo. ¿Por qué todo es tan gris a mi alrededor de repente? ¿Por qué los colores de mi sonrisa se destiñen con el paso de las lágrimas que tuercen la mueca?
La existencia se propaga en muchas formas, dando comienzo a sinfín de risas que se apagan y llantos que se ahogan. Somos maniquíes de la mente, maniquíes de un grupo, siempre atados con hilos que no podemos romper.
¿Pero a qué vienen las caídas cuando uno no tiene más que ofrecer? ¿A donde cae una lágrima cuando no hay suelo, y existimos flotando sobre el vacío?
Es difícil analizar la tormenta, una vez que viene, pensamos en cuanto nos costará afrontarla, soñamos con no permitir que nos afecte del todo, pero a veces, sus rayos son una fuerza que no podemos resistir ni con el mejor de los cables a tierra.
Entonces comienza uno a rearmar su casa, suspira, y tabla por tabla comienza a reconstruir lo que la tormenta tiró.
Así es la vida, se dice, y se retorna a colocar, tabla por tabla, lo que la tormenta no dejó en pie.

miércoles, 23 de abril de 2014

Sobre el mundo y otras mentiras I

Ha sido poco tiempo, relativo, lo que aconteció entre aquellos, o lo que pasó entre los problemas de nuestra vida. Si pensamos que la tierra juntó millones de años, podemos decir entonces, que la era humana no es más que un suspiro, y cada uno de sus integrantes, un mero átomo, un quark, un cuanto en la vida de la tierra.
Pero... ¿Para qué hablar de la tierra? Lo que nos aflige hoy no son sus giros, lo que nos alegra no son sus traslaciones de órbita. Empero, nuestros problemas surgen del átomo. Si reflexionamos, podríamos apreciar que el sistema solar en el que vivimos no es más que un gran átomo. El sol, como una suerte de núcleo, dispone a 8 planetas en giro elíptico a su alrededor como lo hace el átomo con sus electrones.
De esta forma también se suele dar entre los humanos, cuando establecemos nuestro núcleo y giramos en torno a él. No obstante, es trágico cuando nuestro núcleo deja de darnos calor y vida ¿No es así? Nos sentimos seres fríos y en paulatino oscurecimiento que rotan alrededor de la nada misma, tal vez recordando cómo un flamígero núcleo atrajo nuestras energías en algún pasado cercano o más bien lejano.
La alegría, el furor, la melancolía y el bienestar. Todos con sus perfectos antónimos y sus variantes. ¿Quién nos dotó de tanta verborragia mental? ¿De la herida de quién sangraron nuestras miserias?
Sin contar más, la vida es un constante misterio que preferimos ignorar para no encontrarnos con la realidad que, a viva voz, nos dice que ni siquiera sabemos en qué lugar estamos parados.

Y hablando de misterios, un simple y pequeño acertijo que encontré por ahí. Estos de palabras escondidas me han resultado sumamente simpáticos en este último tiempo.
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