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lunes, 6 de enero de 2014

Y fue

Estaba allí sentada esa chica solitaria al abrigo de la lluvia diurna de verano, en un parque pequeño a la periferia de su centro, afuera de su mundo. Miraba absorta una flor cuando llegué a verla, quizás pensaba para si misma cuantos misterios pueden hallarse detrás de los pétalos, recuerdo que era curiosa como todos los niños, y me hizo creer que quizás sea cierto ese rumor que reza "Todos llevamos un niño interior" Aunque ella era una adolescente cuya niña interior rondaba su superficie. Elevó la vista al escuchar mis pasos en el césped húmedo, entre los charcos.
No llevaba paraguas, estaba mojada y tenía frío, lo noté por la forma en que temblaba y por sus labios azulados, le dí mi abrigo y me senté a su lado. Su mirada se desvió de la mía cuando me aventuré a verla, era más hermosa de lo que había imaginado, sus pestañas mojadas por la lluvia creaban una atmósfera profunda cuando la luz atravesaba su mirada de ojos pardos.
Tenía miedo... Y quizás yo también lo tenía, no quería herirla. Su fragilidad era asombrosa, y tal vez por eso se ocultaba tras un manto de dureza, pero aquella tarde, estaba frágil... Frágil y celestial.
Entonces la abracé, y mis brazos sintieron los suyos mientras ganaban calor, y era un calor especial dado el lucro que nuestra unión era para nosotros. Sonrió, y yo reí levemente. De repente el parque era nuestro mundo y nosotros sus únicos habitantes, luego, sólo el banco donde nos sentábamos existía, y tras un tiempo, sólo nosotros.
Comencé a besarla mientras nuestros ojos se cerraban en el abismo más profundo del amor contenido, como una previa presentación, aunque sabíamos que sólo era el broche de oro para nuestras vidas, todo estaba por terminar, pero nunca habíamos disfrutado tanto el comienzo.
No conté las horas, en mi desvarío, nunca cuento las horas. Pero habrán pasado dos, o tres cuando una daga se asomó celosa de su bolsillo, y esgrimida por su dueña, atravesó mi corazón en un festival sanguinolento de Enero, sonreí a pesar del dolor, pero no soporté sus lágrimas. No quería hacerlo, lo noté, pero era importante para mí terminar con el sufrimiento que el mundo terrenal me brindaba a diario como un cóctel gratis y desinteresado, sobraba y no podía seguir. Ella lloraba desconsolada, pero había cumplido mi sueño, quería morir junto al único fragmento de felicidad que me quedaba, quería terminar junto a ella.
Tras unos días, unos oficiales encontraron nuestros cuerpos abrazados bajo la capa de la noche, la sangre imitaba a un lago a nuestro alrededor, y nosotros éramos sus criaturas, juntas por la eternidad, hasta encontrarnos en el cielo de los desesperados. 

viernes, 3 de enero de 2014

Dime quien eres, extraña musa de los bosques, dime por qué me has elegido a mí para hablarme.
Cuéntame por qué no te veo, dime por qué sólo eres el reflejo de la luna entre los árboles, mas existes como un individuo de los espíritus.
Haz aparecido mientras recorría los bosques, me has susurrado al oído poesías maravillosas que yo algún día escribiré por ti.
Sin embargo no te veo ahora, te has ido y tu perfume de eucalipto permanecerá en mi pecho. Pronto escribiré con lo que me has inspirado, y tu efigie será mero libro para recordar.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

La realidad no es más que un sueño, siendo sólo el sueño nocturno la realidad

No sos sino el brillo más enceguecedor que perciben mis ojos
No son tus piernas, no es tu pecho, no es tu diadema
No son las negras aves que vuelan en tu presencia
No son los suspiros de tu regazo los que me quitan el aire
No es tu caminar de princesa lo que me pisa la mirada
No es tu hablar de señorita el que me destroza el alma 
No es la ternura de tu cara, no es la forma de tu cintura
No hay bello trayecto que las gloriosas hojas de otoño describan en su caída
No hay apasionado vuelo de un águila
No hay viento más fuerte
Que no te hable de mi sentir
Es algo más.
Algún día lo encontraré
Y lo encontraré
Si en tus abrazos, si en el calor de tu cuerpo.

Como un sueño de verano que pierde su nitidez para disolverse en los nocturnos placeres de las estrellas.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Que el plelilunio sea testigo

Que el plelilunio sea testigo de esta utopía, que sea testigo de los pensamientos que abrigo en esta luminosa noche.

Desde hace tiempo se agitan en mis mares las aguas de la incertidumbre, las aguas de la desazón y el engaño. Hoy las aguas están tranquilas, como sombra de naranjal que cobija al caminante, pues de caminar se nutre de aprendizaje al que abre los ojos.

Nace entre las entrañas desterradas del cuerpo un nuevo espíritu incansable de paz y guerra, de fiereza y ternura, de luz y de sombra. Como gotas de almidón que destrozan el frasco.

Conjunción de misterios entre las aguas del dispar, y alas suaves que emergiendo de la incertidumbre se transforman en un fino picado de palomas blancas.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Reflexión para el verano.

Muchas veces solemos pararnos frente a la vida como pidiendo a gritos que se nos sea subsidiada una cuota de felicidad tras una mala racha.
Lo cierto es que no hay llamas que no existan para esculpir, la espiritualidad que crece tras atravesar un infierno se plasma en nuestro accionar, en nuestro pensar, y en toda nuestra vida.
Todo el mundo sabe, por propia experiencia o ilustración, que el dolor y el sufrimiento son caminos absolutamente necesarios para crecer, y crecer, es absolutamente necesario para ser feliz.

Un crecimiento espiritual adecuado es, en mi opinión, la mejor forma de encontrarnos en paz con nosotros mismos y con el resto.

Encuentro una especial importancia, en encontrarnos en "paz con el resto". A menudo dejamos que nuestras mentes y almas se vean arrastradas por el designo de otras personas, cuestión por la cual solemos culpar a nuestro corazón, diciendo "Hago esto porque la/o quiero" "Hago esto porque lo/a odio".
Es momento entonces de hacer un párate. En esta instancia, ver a los ojos a los demás, y proponerles la paz en nuestro interior, declararnos independientes, dejar volar nuestras mentes bajo nuestros propios planes sin llenar cada vacío que encontremos con personas que drenen nuestra energía.

Salud.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Cantos a la vida

I
¡El Astro Rey asoma su ígneo rostro, allá en el horizonte! ¡Flamante de cada día, dotador de energía y calor! Dirige, oh inmortal, tus ondas hacia tus hijos que aquí moramos. Haz que las flores descubran sus aromas, haz que las semillas se aventuren a salir de la tierra. Entréganos la energía para comenzar y disfruta de tu fruto, oh magnífico.

II
Gaia llena de poder, inmensa y poderosa, celeste cuerpo milenario. Hoy mi grito celebra tu bondad, ubérrimo tu suelo que nos abraza. No hay dolor que te haga resentir, no hay herida que no puedas sanar. Hogar de hogares, madre de madres, dadora inmortal de vida, acogedora de muertes e incontables hitos como única observadora de la historia.

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sábado, 19 de octubre de 2013

Y así me iré

Un día cualquiera, corriente y sin mucho ruido, partiré de este mundo hacia el descanso eterno.
Y así me iré, sin porras ni llanto, sin lágrimas ni dolor.
Me iré y sólo dejaré atrás un par de escritos dispersados por mi habitación
Me iré y en los corazones de todos a quienes conozco no faltará un fragmento, pues a nadie pertenezco tanto.
Me iré y será como una función que toca su última nota, un violín que triste deja de sonar y se prepara para abandonar el escenario sin reverencia, sin ninguna salutación final.
Una juventud que cuan rosa es cortada y convertida en un número que sólo crece.
A veces creo que mi razón para venir al mundo fue rescatar aquellas almas perdidas que no tenían de donde aferrarse una vez asaltadas por el dolor, fui para muchos ese pilar del que asirse cuando consideraban que todo se había perdido. Y sólo cuando las heridas dejasen de doler o fuesen sanadas, liberarse y con un magistral vuelo emprender la retirada de este pilar, que desvencijado y sin energía, sirvió para ayudar.

Existe en la felicidad, un componente traicionero, aquel que jamás perdona, y logra el equilibrio entre la tristeza y la felicidad que cualquier persona merece y necesita.
Cuando alguien sonríe, y es feliz, cierra los ojos. Baja la guardia y esa seguridad es la indicada para ser feliz.
Cuando alguien se ve invadido por los malos pensamintos y el dolor, abre los ojos y más ve.
Y yo, mi querido/a lector/a, sólo soy perceptible por alguien con los ojos bien abiertos. Una vez más, todo se reduce a cenizas, como un constante recordatorio de que no debo apegarme con quien se me acerca, pues sólo se trata de alguien cuyas alas estan rotas o dañadas, y al recuperarlas, volará otra vez..

Sólo me gustaría expresar...

Recordarles a todos ellos...

Que este pilar....


TIENE CORAZÓN.